Lugares hermosos, pequeños, acogedores, íntimos.
Al igual que su gente: cercana, amable.
En la vida de un autor o autora siempre ha de existir una diversidad de experiencias, porque en el cúmulo de situaciones e interacciones es donde aparecen las buenas historias, las reales, las del día a día. De ahí, a la pluma y de las palabras a la narrativa literaria.
Para después volver al lugar del que la historia nació. Las propias personas.




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