EL CALOR DEL PÚBLICO

Anoche viví una experiencia que difícilmente olvidaré: la primera presentación de mi novela. Llegué con los nervios inevitables de quien está a punto de hablar en público sobre algo tan íntimo como una historia que se ha gestado durante mucho tiempo. Pero, más allá de esa tensión inicial, lo que sentí fue una cercanía maravillosa. Una conexión real con cada persona que estaba allí escuchando, mirando, compartiendo el momento.

Porque, al final, el público lo es todo.

Las preguntas fueron, sin duda, uno de los regalos de la noche. Preguntas curiosas, profundas, formuladas con un respeto enorme hacia la obra y hacia el misterio que la envuelve. Me permitieron abrir pequeñas rendijas a los entresijos de la historia sin desvelar nada esencial, como si juntos recorriéramos un pasillo lleno de puertas entreabiertas. Esa complicidad, ese equilibrio entre revelar y preservar, fue uno de los momentos más especiales.

También hubo espacio para hablar del proceso creativo, de los miedos y dudas que acompañan cada página, y de la emoción de ver cómo una historia que nació en el seno de un paréntesis creativo con otro de mis proyectos, ha visto la luz y empieza ahora a encontrar lectores.

Salí de allí agradecida, emocionada y con la sensación de que este camino literario apenas comienza. Gracias a quienes estuvisteis, y a quienes no, espero que estas líneas os acerquen un poco a lo que vivimos.

Sin lectura, las obras sencillamente no existirían.

Disponible también en Kindle Unlimited


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